Por qué se habla de Open Finance en Colombia

Recientemente, open finance empezó a aparecer cada vez más en conversaciones sobre bancos, fintech, créditos, pagos y “vida financiera digital”. Y no es casualidad: Colombia viene avanzando en un sistema de finanzas abiertas que busca que las personas puedan autorizar (de forma controlada y segura) el uso de su información para acceder a mejores productos, comparar opciones y reducir trámites. En Colombia, este avance se apoya en una hoja de ruta y en normas/estándares que han ido tomando forma con el tiempo, incluyendo el impulso a la portabilidad financiera y lineamientos técnicos y de seguridad para el intercambio de datos.
La clave para entender open finance en Colombia es pensar en “más datos circulando”, pero especialmente en más control para el titular: tú decides qué se comparte, con quién, para qué y por cuánto tiempo. Cuando ese control existe y se ejecuta bien, lo que aparece es un sistema más eficiente y competitivo.
Un nuevo término que empieza a aparecer en temas financieros
Para entender por qué open finance se volvió tema, sirve aterrizarlo con una idea simple: se trata de un modelo donde el intercambio de información financiera deja de ser un “proceso manual y fragmentado” (documentos repetidos, pantallazos, certificados, formularios interminables) y se convierte en un intercambio estandarizado, normalmente a través de APIs, con reglas de seguridad y con autorización del consumidor.
En muchos países, el punto de partida fue open banking (enfocado en datos bancarios). Open finance es una evolución porque puede incluir más tipos de productos e información financiera (no solo cuentas bancarias), siempre bajo el mismo principio: el titular autoriza.
¿Por qué ahora aparece con más fuerza?
- Más vida financiera en digital: pagos, billeteras, compras en línea, créditos y suscripciones generan una huella financiera que puede ser útil para tomar mejores decisiones.
- Más actores ofreciendo servicios: fintech, plataformas de pagos, apps de presupuesto y comparadores necesitan conectar con datos para funcionar bien.
- Más presión por transparencia y competencia: si comparar y cambiar de entidad es más fácil, los productos tienden a volverse más competitivos.
- Más conversación regulatoria: Colombia ha venido formalizando el “cómo” del sistema de finanzas abiertas: principios, participantes, estándares y reglas del juego.
En otras palabras: open finance es el nombre de un cambio estructural en cómo se habilitan servicios financieros modernos sin depender de procesos lentos y manuales.
Qué tiene que ver Open Finance con la vida diaria de las personas
La mayoría de personas no se despiertan pensando en “APIs” ni en “estándares”, pero sí viven los problemas que open finance busca resolver. En la vida diaria, suele notarse en tres frentes: comparar, contratar y moverse entre productos/entidades.
1) Comparar sin perderse (ni perder tiempo)
Uno de los grandes usos de open finance es facilitar comparaciones reales: tasas, costos, condiciones, beneficios. Si una persona puede autorizar el acceso a cierta información (por ejemplo, para demostrar ingresos o comportamiento financiero), podría recibir ofertas más ajustadas a su perfil, sin repetir el mismo proceso con cinco entidades distintas.
2) Menos trámites para lo mismo
Hoy es común que una solicitud financiera implique “volver a contar tu historia” desde cero: extractos, certificaciones, soportes. Con open finance, la promesa es reducir fricción: que el intercambio autorizado de datos haga más rápido lo que antes era manual.
3) Portabilidad: cambiar de entidad sin empezar de cero
En Colombia, la conversación creció mucho porque el país viene impulsando el derecho a la portabilidad financiera: la posibilidad de que las personas puedan “llevar” su información financiera histórica (y, en ciertos casos, su relación financiera) cuando cambian de entidad, reduciendo barreras y aumentando competencia.
Ejemplos cotidianos donde open finance se “siente”
- Una app que te muestra en un solo lugar tus productos (cuentas, tarjetas, obligaciones) para organizarte mejor.
- Un comparador que te propone alternativas de crédito con base en información que tú autorizas, no en suposiciones.
- Un proceso de vinculación o evaluación que tarda menos porque no depende de archivos, correos y documentos repetidos.
- Más claridad sobre costos y condiciones, porque comparar se vuelve más fácil y frecuente.
Cuando se explica bien, open finance se convierte en menos tiempo, más claridad y capacidad de elegir.
Por qué compartir datos genera tantas preguntas
Hablar de open finance implica información sensible: datos financieros. Y eso abre preguntas legítimas, incluso si el modelo está basado en autorización del titular. Las dudas suelen concentrarse en cuatro áreas:
1) Privacidad: “¿qué tanto van a ver?”
La preocupación típica es que, por compartir información para un objetivo puntual (por ejemplo, comparar un producto), esa información se use para cosas no esperadas. Por eso, los marcos de finanzas abiertas insisten en que la autorización debe tener finalidad (para qué) y condiciones (qué se comparte, por cuánto tiempo).
2) Seguridad: “¿y si hay una filtración?”
El miedo a fraudes o accesos no autorizados es real. Justamente, parte del argumento de open finance es mover el intercambio hacia mecanismos más seguros y estandarizados (en vez de prácticas informales). En Colombia se han definido estándares tecnológicos y de seguridad para el sistema (inicialmente voluntario en su implementación).
3) Control: “¿yo puedo decir que no… y luego cambiar de opinión?”
Un sistema bien implementado tiene que permitir autorizar y también revocar. Si revocar es difícil o confuso, el usuario pierde el control y el modelo pierde legitimidad. Por eso, el diseño de “consentimiento” no es un detalle: es el corazón del sistema.
4) Uso de la información: “¿me van a perfilar?”
Las personas se preguntan si sus datos pueden usarse para segmentación excesiva o decisiones injustas. Aquí el punto no es negar el riesgo, sino entender que el marco y los estándares deben asegurar transparencia, responsabilidades claras y límites sobre uso no autorizado.
En resumen: open finance crece, pero crece con preguntas. Y está bien: es un tema donde la confianza se construye con reglas claras y experiencia transparente.
La importancia de saber quién usa la información
Una forma práctica de navegar el mundo open finance es enfocarse menos en el término y más en esto: ¿quién está pidiendo mis datos y por qué?
En un sistema de finanzas abiertas suelen existir, al menos, estos roles:
- Proveedor de datos: quien tiene tu información (por ejemplo, una entidad financiera).
- Receptor o tercero que usa los datos: quien solicita acceso para ofrecerte un servicio (comparar, agregar, asesorar, etc.).
- Titular: tú, la persona que autoriza.
Colombia ha venido definiendo ese “ecosistema” y sus reglas: quién participa, bajo qué estándares, cómo se identifican y qué obligaciones tienen.
Por qué este tema está creciendo en Colombia
El crecimiento de open finance en Colombia se explica por una combinación de marco normativo, hoja de ruta y ecosistema.
1) Colombia viene formalizando el sistema de finanzas abiertas
En 2025, por ejemplo, se publicó un decreto que ajusta el marco del sistema de finanzas abiertas (dentro del Decreto 2555), definiendo alcance, principios y reglas para permitir acceso y suministro estandarizado de datos a terceros receptores, con autorización del titular. El Decreto 0368 del 7 de abril de 2026 marcó un hito en Colombia al establecer el Sistema de Finanzas Abiertas (SFA) obligatorio para entidades vigiladas.
Puntos Clave del Decreto 0368 de 2026:
- Obligatoriedad: Las entidades financieras y fintech deben compartir información financiera de sus clientes bajo estándares comunes cuando el usuario lo autorice.
- Propiedad de los Datos: Reconoce que los datos financieros pertenecen al usuario, no a la institución, permitiendo su portabilidad.
- Alcance: Incluye cuentas, inversiones, seguros, hipotecas y productos de crédito, ampliando el anterior enfoque de banca abierta.
- Objetivo: Promover productos financieros personalizados, mejores tasas y mayor competencia al derribar barreras de información.
2) Estándares y circular externa: del concepto a la operación
La SFC ha señalado estándares tecnológicos y de seguridad para un sistema voluntario (como base de implementación). Esto ayuda a que el modelo no se quede en “idea”, sino que tenga requisitos mínimos para funcionar con confianza.
3) Portabilidad financiera: un motor de conversación pública
El Plan Nacional de Desarrollo 2022–2026 (Ley 2294 de 2023) introdujo el derecho a la portabilidad financiera y orientó un esquema obligatorio de finanzas abiertas. Ese componente hace que el tema deje de ser solo “innovación” y se vuelva “derecho del usuario + competencia”.
4) Una ruta por fases (y el 2026 como punto de transición)
Medios económicos han reportado que Colombia entró en una etapa de transición hacia un sistema de finanzas abiertas más obligatorio para las entidades, lo que vuelve el tema más visible para el público.
5) Ecosistema fintech + expectativas del consumidor
Cada vez más personas esperan experiencias tipo “app”: rápidas, claras, comparables. Y cada vez más empresas quieren construir esas experiencias. Open finance aparece como infraestructura: sin intercambio autorizado de datos, muchas soluciones modernas quedan cojas.
Si hoy se habla tanto de open finance en Colombia es porque el país está moviéndose hacia un sistema donde compartir información financiera puede hacer más fácil comparar, contratar y cambiar de productos financieros sin tantos trámites. La conversación seguirá creciendo, y para las personas hay una idea muy importante: no se trata de compartir por compartir, sino de entender, autorizar con intención y mantener el control.
Si quieres moverte con más seguridad en este panorama, el mejor punto de partida es simple: conocer tu información, entender qué significa autorizar el uso de datos y tomar decisiones con claridad.
